Elecciones en América Latina

por Tony Portillo – El martes 28 de febrero se realizó un seminario en la prestigiosa London School of Economics & Political Sciences (LSE) para evaluar en qué dirección va Latinoamérica tras las elecciones en Honduras, Bolivia, Chile, Costa Rica y Haití, y qué puede pasar ahora en las presidenciales venideras del Perú. Nunca antes se habían conjugado en tan poco tiempo tantas elecciones simultáneamente en dicha región, proceso que va a continuar a lo largo del 2006 con los comicios en Colombia, República Dominicana, México, Ecuador, Brasil, Nicaragua y Venezuela.

El seminario fue organizado por la profesora Sara Motta, estuvo presidido por el profesor George Philip, jefe del departamento de gobierno y ciencias políticas de ésta, la principal universidad en el mundo especializada en ciencias sociales, y la presentación del tema estuvo a cargo del analista internacional Isaac Bigio, cuyo exposición pasamos inicialmente a resumir.

Tres polos políticos en América Latina

Bigio explicó que si bien el consenso de Washington ha sido quebrado, todavía el llamado neoliberalismo sigue fuerte e influyente en muchos países. Desde su visión, si bien Latinoamérica está uniformizada en la necesidad de mantener democracias que promuevan el mercado, está escindida entre dos modelos económicos. Con excepción de Cuba, todo el hemisferio tiene democracias representativas sustentadas en economías de mercado.

Mientras Mesoamérica está geográficamente a la izquierda pero políticamente a la derecha y liderada por modelos pro libre empresa que establecen Tratados de Libre Comercio con EEUU, la costa atlántica sudamericana está geográficamente a la derecha pero políticamente se mueve hacia una izquierda que aceptan muchas privatizaciones, pero que es reacia al ALCA y, más bien, preferiría potenciar un bloque económico proteccionista regional. En medio de estos polos hay quienes tratan de optar por una vía intermedia.

Desde el punto de vista de las fuerzas políticas Bigio sostuvo que hay esencialmente tres tipos de gobierno: uno centrado en promover la ‘libre empresa’, otro que busca compatibilizar el liberalismo con concesiones sociales y derechos humanos (el mismo que es impulsado por los presidentes socialdemócratas de Chile, Uruguay y Brasil), y finalmente está el nacionalista que postula un proteccionismo social y económico ante EEUU (y cuyo epicentro es Venezuela, aunque ha logrado vencer en Bolivia y busca ganar las presidenciales peruanas apuntalando a Ollanta Humala).

Honduras

Bigio fue detallando las distintas polarizaciones electorales que se produjeron en las últimas elecciones en dicha región. Para él el antagonismo más moderado se dio en los comicios de Honduras (27 de Noviembre) y el más duro se dio en los bolivianos (18 de diciembre).

En Honduras José Manuel Zelaya Rosales del Partido Liberal obtuvo 915,075 votos (49.9%) frente a los 846,493 (46.2%) del Partido Nacional de Porfirio Lobo Sosa. Las diferencias entre ellos son pequeñas y se refieren a qué sectores económicos priorizar (construcción y mercado interna o maquiladoras y exportaciones); ambos apuntalan al modelo pro libre mercado y al CAFTA (Tratado de Libre Comercio entre EEUU y Centroamérica).

Este país es el último resabio en América Latina del bipartidismo liberal-conservador que rigió Gran Bretaña hasta la Primera Guerra Mundial y que recientemente ha sido tumbado en Colombia y Uruguay por los nuevos presidentes Álvaro Uribe y Tabaré Vásquez.

Bolivia

En cambio, el antagonismo que ha vivido Bolivia puede ir desembocando en uno más fuerte que el que experimenta Venezuela. Juan Evo Morales Ayma del Movimiento Al Socialismo (MAS) recibió 1,544,374 votos (53.7%) frente a 821,745 votos (28.6%) de Jorge Fernando “Tuto” Quiroga Ramírez de Poder Democrático y Social (PODEMOS).

Ambos provienen de polos opuestos. El primero es un sindicalista campesino cocalero que se educó junto a la extrema izquierda (su vicepresidente Álvaro Marcelo García Linera fue el ideólogo del Ejército Guerrilero Túpac Katari, el mismo que llegó a tener ciertas influencias del senderismo peruano) y cuyo movimiento se ha gestado en medio de bloqueos, huelgas y enfrentamientos violentos contra las FFAA. El segundo proviene de la extrema derecha; es el jefe de Acción Democrática Nacionalista (ADN), el partido fundado por el general Hugo Bánzer después de haber finalizado su dictadura anticomunista en 1971-78, y fue electo vicepresidente del nuevo gobierno (este vez no militar sino constitucional) de Bánzer en 1997-2001, aunque en Julio 2001 tras el fallecimiento de dicho presidente él asume el mando hasta Agosto 2002.

Mientras Morales se asienta en el altiplano occidental quechua-aymara y en las capas laborales y pobres, Quiroga tiene su fuerza en sectores medios y altos y en la ‘media luna’ oriental con menos población amerindia. Los proyectos que ambos encarnan son muy disímiles. Mientras Quiroga representa la continuación del sistema ‘neo-liberal’ implantado en 1985 con el decreto ley 21060 y cuyas consecuencias han sido la privatización de la mayor parte de las empresas estatales del país (que antes constituían el 70% de la economía), Morales plantea legalizar la coca, nacionalizar el gas e ir hacia una constituyente que refunde a Bolivia como una ‘nueva república multi-étnica’.

Estas elecciones bolivianas implican un gran cambio en ese país. En una nación donde usualmente hay alto abstencionismo, la participación fue elevada. Desde que el MNR deja el poder (quien gobernó el país como una suerte de partido único tipo PRI mexicano en 1952-64) y se inicia en 1978 el proceso de democratización, esta ha sido la primera vez que un candidato no sólo ha superado el 40% sino que llega al 53% tanto en los votos como en la composición del congreso. La irrupción de Morales termina de sepultar al viejo modelo partidario. Todos los seis grandes partidos que estuvieron en gobiernos bolivianos en los últimos 20 años quedaron anulados (Como el MIR, UCS, NFR y Condepa), reducidos al mínimo (MNR) o diluidos en un ente mayor (ADN dentro de Podemos).

El hecho que Bolivia sea la primera república sudamericana en tener un sindicalista indio de presidente y un ex jefe de una guerrilla marxistoide en la vicepresidencia implica un giro político y social significativo.

A pesar de su radicalismo, Morales va a mantenerse en el cuadro del mercado y del respeto a la inversión privada, aunque sufrirá fuertes presiones sociales. Es más, puede convertirse en un gobernante al estilo Lula en Brasil, lo cual sería la mejor carta para estabilizar al país.

Chile

Esta nación, en cambio, tuvo una polarización que no fue ni tan ‘suave’ ni tan ‘dura’ como la de los dos casos anteriores. En la primera vuelta (11 Diciembre 2005) Michelle Bachelet Jeria del Partido Socialista y la Concertación de Partidos por la Democracia obtuvo 3,190,691 votos (45.96%) y luego en la segunda vuelta del 15 de enero ganó con 3,723,019 votos (53.49%). Su rival fue Sebastián Piñera Echenique de Renovación Nacional (RN) quien obtuvo primero 1,763,964 votos (25.41%) y luego 3,236,394 votos (46.50%).

Mientras Bachelet se benefició en el balotaje de muchos de los 375,048 votos (5.4%) que en la ronda inicial fueron para Tomás Hirsch Goldschmidt de Juntos Podemos Más (coalición entre humanistas y comunistas), Piñera creció con gran parte de los 1,612,608 votos (23.3%) que el 11 de diciembre recibió Joaquín Lavín Infante de la Unión Democrática Independiente (UDI).

A nivel de sus respectivos países Morales es el primer presidente aymara y Bachelet la primera presidenta. Si bies ambos se reclaman socialistas y tienen un pasado radical pro-Cuba, sus evoluciones son distintas. Mientras Morales ha estado junto a protestas masivas contra el ‘neo-liberalismo’, los socialistas chilenos han administrado el modelo monetarista dejado por Pinochet desde que en 1990 han estado en el gobierno, junto a sus socios demócrata-cristianos.

El escenario electoral chileno muestra dos nuevas modificaciones. Desde 1990 hasta antes del 2005 las presidenciales quedaban divididas entre un candidato que estuvo por el Sí y otro por el No a Pinochet. Esta fue la primera vez en que la derecha se presentó en el balotaje con un aspirante, como Piñera, que había estado contra Pinochet y que era más liberal en asuntos sociales.

El otro gran cambio es que en la primera ronda hubo dos significativas votaciones para otros dos candidatos que no fueron los finalistas. La derecha ha quedado escindida entre un ala populista, socialmente conservadora y ligada al pinochetismo (UDI) y otra más liberal desde el punto de visto social y político (RN). Por otro lado, la izquierda extraparlamentaria, donde el Partido Comunista es la voz cantante, ha logrado una fuerte presencia, aunque sin poder llegar al congreso, debido a leyes creadas por Pinochet que Bachelet se ha comprometido a modificar.

La Concertación, que entra a gobernar Chile por cuarta vez, ya no tiene la misma razón que tenía antes para mantenerse unida. Los socialcristianos y los socialdemócratas en Europa sólo suelen hacer coaliciones temporales, pero ésta ya dura 16 años en el poder. Ya no existe el viejo enemigo pinochetista contra el cual mantenerse juntos. Ahora el principal protagonista de la derecha es un ‘moderado’ que ataca a Pinochet, que se reclama humanista cristiano y que ha logrado captar varios cuadros y electores de la Democracia Cristiana.

Mientras Piñera va a buscar que los socialcristianos se escindan de Bachelet, los comunistas querrán que Bachelet retorne al camino que Allende impuso al Partido Socialista de Chile desde los cincuentas hasta su muerte en 1973: formar un frente popular con la izquierda.

Chile podría estar dando los primeros pasos para salir del bipartidismo entre pro y anti pinochetistas, a un sistema de cinco grandes fuerzas tipo Europa continental.

Costa Rica

El 5 de Febrero Costa Rica fue a las urnas y dos días después le tocó el turno a Haití. A nivel de América Central mientras el primero es el país más estable, con el mayor ingreso por habitante y con tradiciones políticas, sociales y demográficas más ligadas a Europa, el segundo es el más inestable, pobre y cercano a África.

En Costa Rica el bipartidismo tradicional entre socialcristianos y socialdemócratas ha muerto tras casi 3 décadas de haber generado distintos gobiernos que se alternaban en el poder. Mientras en Venezuela el bipartidismo entre socialdemócratas y socialcristianos fue sepultado por el chavismo, en Costa Rica este ha sido cortado en una de sus cabezas.

La Unión Social Cristiana quedó muy mal parada tras 8 años en palacio. Dos de sus ex presidentes (Miguel Ángel Rodríguez y Rafael Ángel Calderón) fueron arrestados en el 2004 acusados de fraude y actualmente esperan ser juzgados. Su candidato Ricardo Toledo apenas obtuvo 50,105 votos (3.4%), quedando ampliamente superado por los 122,948 votos (8.4%) por Otto Guevara del Movimiento Libertario, los 588,519 (40.2%) de Ottón Solís del Partido Acción Ciudadana (PAC) y los 591,769 votos (40.510 %) de Oscar Arias del Partido Liberación Nacional (PLN). (*)

Si bien los socialdemócratas del PLN siguen siendo una de las dos fuerzas dominantes (e incluso habrían ganado) la nueva polarización ya no la da éste con una fuerza que está a su derecha (como eran los hoy moribundos socialcristianos), sino a su izquierda (el PAC).

Lo interesante es que Arias y la Internacional Socialista en Costa Rica han aparecido liderando a sectores que tradicionalmente votan por la derecha y por políticas pro libre empresa, mientras que a su izquierda ha crecido mucho un disidente suyo (Ortíz fue ministro de Arias en su primer gobierno de 1986).

Arias encarna esa variante tipo Blair de la socialdemocracia que busca promover la inversión privada. El es el principal puntal del Tratado de Libre comercio con EEUU (CAFTA). Solís cuestiona al CAFTA, al cual busca enmendar aunque no anular, y también quiere reevaluar (aunque no eliminar) los procesos de privatizaciones.

Mientras Piñera y Arias pertenecen a la misma Internacional Socialista que promueve tratados de libre comercio con EEUU, pero que plantea implementar ciertas políticas sociales y pro-derechos humanos, Morales y Solís tienden a ser más proteccionistas y críticos al TLC.

Mientras Morales tiene un origen sindical y hace un eje anti-imperialista con Chávez, Solís se aparta del modelo venezolano al cual ve como de confrontación. Él se considera más pegado al centro y con un discurso más moralizante y cívico democratizante antes que socialista o revolucionario.

En su propia práctica Solís ha buscado evitar una explosión social. Pese a denunciar irregularidades en el proceso electoral tico se opone a lanzar protestas callejeras, y su rol va a ser el de tratar de ser un intermediario entre Arias y los sectores agrarios y laborales que temen que el TLC destruya la industria y el agro nacionales así como que privatice las telecomunicaciones, carreteras y puertos.

Haití

Las elecciones haitianas se han desarrollado en un marco distinto a las del resto de la región. La república con más miseria en Latinoamérica es también la única que está ocupada por tropas extranjeras. Mientras en todas las demás elecciones se ve una transición entre un gobierno constitucional hacia otro, en Haití el gobierno de Jean-Bertrand Aristide, tras haberse inaugurado el 7 de febrero del 2001 obteniendo un 92% en unas cuestionadas elecciones, es depuesto el 29 de Febrero del 2004 mediante un levantamiento armado (que Aristide acusa a EEUU y Francia de haber orquestado). El actual gobierno del juez Boniface Alexandre es interino y protegido por una coalición de soldados foráneos donde Brasil tiene el mayor contingente.

En Haití no hemos visto una polarización entre dos candidatos fuertes como en el resto de la región. Más bien, ha habido una masiva votación por el ganador, René Garcia Préval, quien obtuvo 51.21% frente al 12.4% de su más inmediato rival, Leslie Manigat.

Ambos han sido presidentes haitianos (el primero en 1996-2001 y el segundo en 1988). Mientras Manigat es un socialcristiano y fue el primer presidente electo de su país, Préval proviene de la izquierda católica y ha sido el único mandatario en haber culminado su periodo constitucional.

Inicialmente la corte electoral decía que Préval superaba el 60% y luego que estaba debajo del 50% con lo cual sería necesaria una segunda ronda. No obstante, debido a las grandes denuncias de fraude y a la presión de las calles y las barriadas de la capital que votaron por Préval, y a la influencia que estas ejercían sobre Brasil y los congresistas demócratas de EEUU, la corte tuvo que rectificarse y proclamar a Préval como ganador.

Préval en su administración privatizó empresas y mantuvo políticas de ajuste de acuerdo con pautas de organismos financieros.

Sin embargo, no es muy aceptado por Bush y por la elite haitiana debido a que si bien ha marcado distancias con Aristide (a quien sirvió como primer ministro en 1991 y de cuyo partido Lavalas proviene originariamente), se basa en las barriadas y acepta que Aristide pueda retornar de su exilio.

Durante su gobierno tratará de mediar entre grupos empresariales hostiles a Aristide y cercanos a EEUU, con Aristide y su base social.

Perú

Este país es el siguiente en tener elecciones. Para Bigio el escenario peruano es más complicado pues es una pelea entre tres candidatos, quienes, a su vez, libran una batalla entre tres internacionales: las dos mayores de Europa y el mundo (los socialcristianos apoyando a Lourdes Flores y los socialdemócratas a Alan García) y la nueva internacional continental ‘bolivariana’ impulsada por Chávez, que es apoyada por Morales y que promueve a Ollanta Humala.

Mientras Flores representa un nuevo y femenino rostro para una continuación con renovación del modelo pro libre mercado instaurado en 1990, García busca reformar (aunque no eliminar éste) desde una perspectiva socialdemocratizante, y Humala se acerca al nacionalismo proteccionista venezolano.

Hasta finales del 2005 se pensaba que la polarización peruana se iba a dar entre dos candidatos pro libre empresa y pro TLC. Sin embargo, el despegue de Humala se debe, más que a méritos propios, a la influencia de Bolivia y el contexto internacional. Es la necesidad de buscar una salida distinta al modelo monetarista la que lleva a algunos sectores a impulsar dicha candidatura.

Tendencias

Bigio concluyó su presentación argumentando que como nunca antes, el mapa político latinoamericano podría cambiar mucho y de manera simultánea. En un contexto donde el continente deja atrás los golpes y las guerrillas y acepta la democracia representativa y el mercado como un consenso.

Para él existe una nueva izquierda. Si en los setenta surgía una nueva izquierda que citaba a Mao, Guevara o Trotsky y cuestionaba a los partidos comunistas y nacionalistas por haber abandonado la vía armada, la nueva izquierda del 2000 se distancia de la ‘antigua’ por razones opuestas y plantea una mayor adecuación al mercado, la libre empresa, la inversión extranjera y la ‘democracia burguesa’.

La derecha, a su vez, ha evolucionado. Antiguos dictadores entran en desgracia (Pinochet o Fujimori) y ésta se ve obligada a adoptar un discurso más democratizante y hacia un centro social.

Para el profesor Philip lo más probable es que Lula sea reelecto en Brasil y que López Obrador gane en México. La profesora Sara Mata cree que Chávez va a volver a ganar, aunque él ya no controla tanto su movimiento. Uribe, a su vez, también es visto como alguien que puede mantenerse en el poder en Colombia.

Perú, Ecuador, República Dominicana y Nicaragua serían incertidumbres que aún nadie se atreve a pronosticar resultados.

Social cristianismo

Para el profesor Philip el ascenso de Lourdes Flores demuestra lo limitado de la idea de sostener que en América Latina viene ganando la izquierda. Bigio explicó que si bien hay una tendencia continental en dicha dirección eso no significa que la izquierda vaya a ganar todas las elecciones. En Colombia Uribe puede ganar aunque su discurso de ha movido del que tuvo cuando llegó a la presidencia. Ahora acepta diálogo con la guerrilla tras haber llegado al poder prometiendo mano firme contra ésta.

La posibilidad de que Flores llegase al gobierno sería un espectacular triunfo del social cristianismo histórico. Tras la estrepitosa debacle costarricense la región se quedaría sin ningún presidente de dicha corriente, algo que no se da desde 1978.

Bigio anotó que si bien el Partido de Acción Nacional (PAN) mexicano y el peronismo argentino, son ahora asociados de la Unión Demo Cristiana Americana (UDCA), sus orígenes y trayectorias son distintas. Para el profesor Philip, Perón no fue realmente un demócrata o un cristiano, y el PAN, si bien se enraíza en la resistencia del clero mexicano al PRI, su ideología es más cercana al conservadurismo del Opus Dei antes que al socialcristianismo germano y europeo.

Para Bigio el social cristianismo ha retrocedido en América Latina en sus cinco pilares. En El Salvador quedaron triturados en medio de la polarización entre duros de izquierda y derecha (FMLN vs ARENA). En Costa Rica pierden el poder en desgracia. En Venezuela se han minimizado. En Ecuador difícilmente lleguen a estar entre los dos primeros puestos. En Chile se mantienen en el gobierno, pero al igual que en Uruguay, como socios minoritarios de gobiernos socialistas.

En las últimas elecciones los socialcristianos sacaron 1.4% en Honduras, 3.4% en Costa Rica y 12.4% en Haití, mientras que en Bolivia no han tenido candidatos ni nunca han sido importantes y en Chile perdieron las internas de la Concertación.

Perú es su esperanza. Allí su corriente tiene 60 años de existencia. De sólo llegar por primera vez a un balotaje sería un gran avance, aunque Flores cree poder triunfar. El gran problema que puede tener es que su núcleo votante se centra en Lima y tiene poco arraigo en los sectores marginados. Existe la posibilidad de que ella repita la tragedia del Frente Democrático (donde los socialcristianos estuvieron aliados tras Mario Vargas Llosa) y, tras ganar la primera vuelta, sean derrotados en la ronda final por un candidato populista.

Flores podría tener en Cameron, el actual líder de los conservadores británicos, un referente. El busca sacar a los ‘tories’; de su ostracismo moviéndose hacia el centro. Si ella queda arrinconada muy a la derecha corre el riesgo de perder como Quiroga o Piñera.

Socialdemocracia y Nacionalismo

En Perú se da una competencia entre una socialdemocracia tipo Brasil, Uruguay, Chile y Costa Rica y un nacionalismo tipo Bolivia y Venezuela. La desventaja que podría tener Alan García es que debe medirse contra dos rivales de peso. Si en Brasil, Uruguay y Chile la Internacional Socialista casi no tuvo rivales a su siniestra y pudo concentrarse en buscar aliados de centro para derrotar a la derecha, y en Costa Rica Arias se batió contra su izquierda sin tener muchos adversarios a su diestra, en Perú el ex presidente García tiene dos frentes.

Su jugada maestra podría pasar por lograr que Flores y Humala se desacrediten mutuamente para que él pueda colarse como un moderador. Si llegase al balotaje él buscaría el apoyo de uno contra el otro.

Humala no es un político experto y carece de partido y programa. Su fuerza radica en que es visto como alguien que pueda enfrentarse al sistema y en Perú muchas veces se vota más en contra que a favor de algo.

Sea cual sea el resultado peruano la composición política del congreso tendrá una fuerte presencia aprista y nacionalista y el APRA, si no logra el ejecutivo, puede aumentar su poder como factor imprescindible en el legislativo. Los resultados peruanos, a su vez, pueden influir sobre Ecuador. Una victoria de Flores sería un espaldarazo para el uribismo colombiano, la centroderecha nicaragüense y el PAN mexicano.

Indigenismo y Regionalismo

La Profesora Olivia Harris, antropóloga especializada en etnias como las quechua y aymara, intervino para profundizar la cuestión de lo que puede pasar con un movimiento indígena en Perú, y qué fuerza pudiese éste tener.

Mientras Ecuador y Bolivia tienen fuertes organizaciones campesinas e indígenas, en Perú estas se debilitaron, al igual que los sindicatos, en la guerra interna entre Fujimori y el senderismo.

Bigio cree que desde hace años es inevitable un reavivamiento nacionalista indio. Este inicialmente explica el crecimiento del ‘cholo’ Toledo y hoy del humanismo, aunque éste no se dé en organizaciones indias, sino en militares.

El nacionalismo étnico ha cobrado mayor fuerza tras la desintegración del bloque soviético. Tras el desplome de las economías centralmente planificadas y de las federaciones ‘socialistas’ multinacionales, el impulso hacia la empresa privada y el deseo de contar con su propio estado, impulsa movimientos etno-nacionalistas. Con la globalización que reduce fronteras crece el deseo de cada etnia de entrar a la mundialización con su propio perfil.

Esto y los ‘festejos’ por los 500 años de la conquista americana, incentivan nuevos movimientos indios. Estos se han expresado en el levantamiento de Chiapas y en grandes huelgas en Bolivia y Ecuador.

Perú está en un sándwich entre estos dos y el indianismo allí debe crecer. Algo que él cree muy probable es un nacionalismo aymara. Este pueblo, al igual que vascos y kurdos, es muy compacto, diferente a su entorno, atrapado entre más de un Estado y lleno de resentimientos históricos.

Algo que hay que notar es que desde la escisión de Panamá frente a Colombia, hace más de un siglo, ninguna república latinoamericana ha vuelto a partirse, mientras que desde entonces hay decenas de Estados europeos que se han fragmentado.

Las Repúblicas latinoamericanas no se han dado bajo criterios étnicos y en éstas, a diferencia de Europa o Canadá, no hay regiones autónomas a las etnias primigenias. Esto, es algo que Bolivia puede empezar a cambiar.

Bolivia también representa el punto más avanzado de un regionalismo con ciertos tintos separatistas: el que comanda Santa Cruz.
Bolivia corre el riesgo de iniciar en la región procesos de fragmentación o autonomía de carácter regionalista (Media Luna) o étnico (indigenismo).

Chavismo

Para la profesora Sara Motta una gran incógnita es el chavismo pues algunos rasgos suyos pareciera que fueran de derecha y otros de izquierda. Para Bigio esto es algo que se ve en el nacionalismo latinoamericano desde Perón.
Mientras en Europa y Norteamérica el nacionalismo es expansionista y colonizador, en Latinoamérica se da contra EEUU y buscando conciliar rasgos autoritarios con izquierdismo.

Para la profesora Motta, Chávez ya no puede controlar plenamente los movimientos sociales que él ha incitado, y lo mismo puede pasar en Bolivia.

Conclusiones

Tras analizar el curso de las elecciones latinoamericanas se puede evidenciar una consolidación del proceso de democratización iniciado a fines de la década de los 70s. Sin embargo, los EEUU no han logrado homogenizar al continente en su dirección y hacia el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas.

En la región las guerrillas y los golpes de estado se van desvaneciendo y los sistemas de capitalismo se van consolidando. Lo que los recientes comicios muestran es que la región se encuentra entre la disyuntiva de escoger gobiernos que se acerquen a Washington tanto desde el punto de vista diplomático, político como comercial; y los modelos que buscan reavivar cierto proteccionismo e ir hacia un bloque regional más autónomo de Washington.

(*) Estos resultados no son definitivos. Han sido tomados de la web del Tribunal Supremo Electoral, pero deberán variar.

Artículo publicado en www.altopilar.com, marzo 2006.